El chiste del arte

A la reproducción en serigrafía de una Monalisa, Mr. Brainwash ordena añadir un parche de pirata: la pieza está lista. En lugar de guitarra, la figura de Elvis Presley carga una ametralladora y el conjunto lleva por nombre Don’t be cruel, igual que una de sus canciones. El ready-made llevado al extremo. 

La gente que va llegando, engalanada, espera impaciente la apertura de la sala. Las más de cincuenta piezas traídas por el artista francés radicado en Los Angeles —agrupadas bajo el nombre de Love— quedaron distribuidas en las dos plantas de Diéresis, Centro de Cultura Contemporánea. 

En poco tiempo verán de cerca al personaje que adquiriera fama internacional después de protagonizar el documental dirigido por Banksy, Exit Through the Gift Shop (2010) y que marcó el debut como realizador cinematográfico del artista urbano más reconocido del momento, cuyo rostro —paradójicamente— sigue siendo un misterio para el mundo.

Con lentes oscuros, barba crecida, jeans y chamarra de cuero, Thierry Guetta —mejor conocido como Mr. Brainwash— posa carismático para la prensa. Extiende los brazos con las palmas hacia el cielo, forma un corazón con sus dedos, sonríe, grita, derrocha euforia. 

A su lado, sobresale una enorme escultura cilíndrica en forma de lata de aerosol. Tomato Spray se lee en la parte baja, lo que aunado al diseño rojiblanco de la sopa enlatada Campbell’s —la que Andy Warhol reprodujera constantemente en su obra— recuerda de inmediato al máximo exponente del arte pop. 

Las referencias a Warhol están por todos lados en las piezas del Señor Lavadodecerebro. Como en Las cuatro Marilyns, cuadro que agrupa los retratos en serigrafía de cuatro iconos estadounidenses: los cantantes Michael Jackson y Marilyn Manson, el actor Leonard Nimoy y el propio Warhol, todos con sendas melenas rubias a la Marilyn Monroe. 

Entre los cuadros de colores llamativos, se asoman personajes como John Lennon y Yoko Ono, Madonna, Charles Chaplin, Salvador Dalí, Albert Einstein, Mickey y Minnie Mouse. El rostro de la Miss Universo jalisciense, Ximena Navarrete, acapara el mayor número de piezas de la exposición Love, ya que de acuerdo a la narración del propio Guetta, buscó crear algo especial para Guadalajara.

La historia de cómo Thierry Guetta llegó a convertirse en Mr. Brainwash —un artista cotizado en el mercado internacional del arte— constituye la trama principal del filme de 
Banksy. El propio artista advierte con la voz distorsionada y el rostro oculto, que la idea original era que Guetta realizara un documental sobre él, sobre el enigmático Banksy. “Pero al final”, dice, “este tipo resultó mucho más interesante que yo”. 

Después se presenta al personaje principal: un simpático francés obsesionado con filmar todo lo que sucede a su alrededor. Cuando Guetta y su cámara se introducen al mundo del arte callejero —gracias a su primo, el graffitero parisino Space Invader— su entusiasmo de registrar todo en video es bien recibido por quienes buscan documentar un trabajo que de otro modo es efímero.  

Cámara en mano, Guetta sigue a las luminarias del arte urbano en sus aventuras nocturnas. Entre ellos, Shepard Fairey, quien se hiciera mundialmente famoso después de diseñar el cartel Hope para la campaña de Obama. 

Pareciera un material perfecto para un documental. El problema es que el francés filma una cinta tras otra y las va acumulando en cajas sin ni siquiera echar un vistazo a sus capturas. Cuando finalmente decide montar algo, el resultado es desastroso. “Quizá sólo era alguien con problemas mentales que resultó tener una cámara”, afirma Banksy durante el filme. 

Es entonces cuando el artista inglés sale al rescate. Banksy sugiere a Thierry Guetta hacer “algo de arte”, mientras él se dedica a revisar las miles de cintas que contarían —al fin— la historia del nuevo arte urbano. Uno que ha saltado a las galerías y se ha convertido en mercancía de actualidad para los coleccionistas más serios. 

Guetta, admirador confeso de Banksy, se toma la sugerencia como una orden directa. Bajo el mote de Mr. Brainwash comienza a maquinar una entrada contundente al mundo del arte.

Con el apoyo explícito de Banksy, una cuidadosa estrategia de medios y un equipo de 20 artistas y diseñadores trabajando día y noche a partir de las ideas del francés, Mr. Brainwash logró montar una exposición en Los Angeles que fue un éxito mediático. Life is Beautiful recibió dos mil visitantes el día de la apertura, y Mr. Brainwash vendió, en su primera noche como artista, piezas por la cantidad total de un millón de dólares.

El Informador

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